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16 diciembre 2019

Cuidado de las joyas

Una joya es una pieza delicada que necesita un cuidado especial. En la medida de lo posible, recomendamos siempre quitarse las joyas antes de ducharse o sumergirse tanto en piscinas como en el mar. Evitar también el contacto directo con productos de cosmética como cremas corporales y perfumes, y sobre todo con productos químicos. También es necesario tener cuidado con los golpes y movimientos bruscos, especialmente para cadenas, sortijas, alianzas o pulseras finas. Sobre todo para las piezas de oro de ley de 18 kilates, las más delicadas. Se recomienda guardar las joyas en cajas, cajones, bolsas de tela o joyeros, y evitar que permanezcan expuestas porque el oxígeno es el elemento que más oxida las piezas. Para guardarlas, mejor hacerlo de forma separada y con cadenas y pulseras extendidas para evitar enredos que pueden acabar en rotura. Incluso con un cuidado óptimo de tus joyas, puedes notar que con el paso del tiempo se han ennegrecido o han variado su color. Eso no significa que estén estropeadas, sino que necesitan una limpieza. A continuación te indicamos la mejor forma de limpiar y mantener tus joyas.

  

Para una limpieza básica de tus piezas de oro puedes recurrir primero a una gamuza de microfibra específica para uso en joyería que en Roselin tenemos disponible a la venta en nuestros establecimientos y en tienda online. Si con eso no has logrado restablecer el color y el brillo a tu joya, puedes realizar una limpieza más profunda con productos de limpieza cotidianos. Rellena un recipiente de aproximadamente 500ml de agua tibia y añade una pequeña parte de amoníaco (o jabón neutro). Sumerge la pieza y déjala unos segundos dentro. Al retirarla, puedes frotarla con un cepillo de cerdas suaves para incidir en las zonas más sucias. Recuerda hacerlo con especial cuidado si tiene circonitas o perlas. Al terminar, vuelve a sumergir la joya en agua limpia y sécala despacio. De esta manera lograrás una limpieza completa. No uses este procedimiento nunca si quieres limpiar joyas con piedras preciosas como esmeraldas, rubís, zafiros y otras para evitar dañarlas. Además recuerda que, con el uso, las joyas de oro blanco pueden perder su baño de rodio y descubrir el color amarillo habitual del oro. Puedes devolverlas el brillo con un baño de rodio, que nosotros ofrecemos con un coste de 18€.

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Aunque hayas realizado un cuidado adecuado de tus joyas la plata puede ennegrecerse cuando como resultado de entrar en contacto continuo con el oxígeno. Para limpiarla puedes recurrir o bien usar una gamuza de microfibra (de venta en nuestros establecimientos físicos y en tienda online), o recurrir a una limpieza con agua y jabón o amoníaco (leer cuidado específico de oro de ley). Si con estos métodos no consigues devolver a su estado original la pieza, necesitas una limpieza en profundidad que solo puede proporcionarte un limpiador específico. Puedes adquirirlo en cualquiera de nuestros establecimientos físicos.

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Para evitar arañar tanto el cristal como el armys, guarda tus relojes de forma separada. Procura no golpearlos y limpiarlos siempre con una gamuza de microfibra (o un pañuelo de tela limpio y seco). Evita el contacto con productos químicos o agresivos. Para mantener el buen funcionamiento de la maquinaria, no expongas tu reloj a altas temperaturas, y ten presente su resistencia al agua. Con 3 ATM aguanta salpicaduras, con 5 ATM es apto para contacto breve con el agua (lavarte las manos o ducharte) con 10 ATM es óptimo para nadar y sumergirse y a partir de 20 ATM para buceo. Recuerda que, aún con un buen uso y cuidado de tu reloj, la duración habitual de la pila es de un año y cada cierto tiempo necesitarás un repaso de la maquinaria de tu reloj.